INSTALACIONES: Recintos abiertos y cerrados
Recintos abiertos
Si el recinto es abierto la norma general es el uso de altavoces de bocina, especialmente si el objetivo de la instalación es el de hacer llegar la palabra a una extensa zona. Hay que tener en cuenta, a la hora de situar los altavoces, que el altavoz de bocina es muy direccional.
La distribución regular de altavoces debe proporcionar un nivel de sonido constante en toda la zona de audiencia. Se deben evitar reflexiones que provoquen que el mensaje hablado sea ininteligible.
Si la instalación requiere mayor calidad musical, será necesario añadir algún proyector o caja acústica o incluso realizar toda la instalación con este tipo de altavoces.
El proyector y la caja acústica son mucho menos direccionales y por lo tanto se pierde gran parte de la potencia al no concentrarla en la zona de audiencia. Además los altavoces de radiación directa son menos eficaces que los de bocina. Por lo que habrá que instalar potencia bastante superior para obtener el mismo alcance.
La conexión de los altavoces al amplificador en BAJA Z se usa principalmente cuando la distancia entre amplificador y altavoces es corta (menos de 30 m.).
Cuando la distancia entre el amplificador de potencia y los altavoces es grande, lo que supone tiradas de cables de gran longitud, será necesario realizar las instalaciones con línea de ALTA Z para evitar perdidas de potencia en los cables.
Recintos cerrados
En recintos cerrados las diferencias de unos locales a otros hacen que las instalaciones varíen enormemente. La altura de techo, volumen, materiales, recubrimientos, nivel de ruido, etc., obligan a considerar unas u otras soluciones.
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